El senador sinaloense defiende su decisión de no pedir licencia y niega estar mencionado en la carta de «El Mayo» Zambada sobre la muerte de Héctor Melesio Cuén. Insiste en que no dejará el cargo, pese a los señalamientos de Estados Unidos por presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa.
Ciudad de México. El senador sinaloense Enrique Inzunza, señalado por Estados Unidos junto con Rubén Rocha Moya, volvió este lunes a ocupar su escaño en el Senado, después de más de 100 días alejado de la vida pública. Su reaparición ocurre en medio de la crisis política que sacude a Sinaloa, apenas unos días después de que MORENA le cerrara la puerta para reincorporarse a su bancada.
El legislador desapareció de la escena pública tras el 29 de abril, cuando Estados Unidos señaló al gobernador Rocha Moya, a Inzunza y a otros ocho funcionarios y exfuncionarios por presuntos vínculos con una facción del Cártel de Sinaloa, y solicitó su captura con fines de extradición. Desde entonces, el legislador conservó su escaño, fuero y salario, con apenas una licencia de 22 horas. El 26 de agosto anunció su separación de la bancada de MORENA para ejercer como senador independiente.
«No pediré licencia», insiste pese a la presión
En conferencia de prensa, Inzunza afirmó que ha sido objeto de «calumnias» durante los últimos cuatro meses y calificó como un «instrumento de lawfare, de guerra judicial» el señalamiento difundido desde una oficina del Departamento de Justicia de Estados Unidos, del que dijo que no se ha presentado una sola prueba.

Pese a los llamados de la presidenta Claudia Sheinbaum y de la propia dirigencia de MORENA para que solicite licencia, tal como lo hizo Rocha Moya, Inzunza fue enfático: «Dije que ejercería mi defensa desde el recto ejercicio de mi cargo de senador de la República, y esa posición no ha variado». Argumentó que el fuero constitucional tiene la función de resguardar a los legisladores de «ataques políticos», y que a más de cuatro meses de los señalamientos, sin pruebas presentadas, considera que se trata de «un asunto de corte político» y no jurídico ni judicial.
Las críticas de Imelda Castro y Sheinbaum
La aspirante de MORENA por la gubernatura de Sinaloa, Imelda Castro, cuestionó públicamente que Inzunza mantenga el fuero: «Yo creo que él debió haber pedido licencia desde hace más de cien días, que se dieron las acusaciones. Desde el 29 de abril, él debió haber pedido licencia».

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo consideró, en su conferencia matutina en Palacio Nacional, que Inzunza debería solicitar licencia, como sucedió con Rocha Moya, y subrayó que quienes participan en política deben ser intachables. «Ayer di mi opinión sobre el caso del gobernador de Sinaloa, hoy con licencia, considero lo mismo en todos los 10 casos que están bajo investigación de la Fiscalía, pero cada quien tiene una decisión frente a la gente, frente al pueblo, cada uno tiene que tomar también sus propias decisiones», recalcó la mandataria.
Ante estos señalamientos, Inzunza respondió que no se siente presionado y que su decisión de no pedir licencia la tomó desde el principio, por convicción personal. Cuestionado sobre si le parecía un desacato a la presidenta, evadió responder directamente y pasó a la siguiente pregunta.
«Nunca he sido un narco nada»: el momento más tenso
Durante la ronda de preguntas, un reportero le cuestionó directamente si, desde la Secretaría de Gobierno de Sinaloa o desde el Tribunal Superior de Justicia que presidió, tuvo algún vínculo o comunicación con grupos del crimen organizado. Inzunza respondió de forma tajante: «Absolutamente no», y defendió a su natal Badiraguato de lo que calificó como un intento de estigmatización hacia sus habitantes.
La tensión escaló más adelante, cuando el senador remató, visiblemente molesto: «Nunca he sido un narco nada, nunca he sido un narco nada, ni narco bibliotecario, ni narco taquero, ni narco magistrado, ni narco legislador».

El cruce con Gerardo Segura, de Azteca Noticias
Uno de los intercambios más álgidos de la conferencia ocurrió con el periodista Gerardo Segura, quien le insistió en por qué desapareció de la vida pública justo después de que Estados Unidos lo señalara el 29 de abril. Segura le recordó que las investigaciones estadounidenses en su contra no eran recientes, sino que venían «de hace mucho tiempo», y llegó a decirle: «así que asuman su responsabilidad, senador».
Inzunza respondió molesto que ya había explicado su ausencia y acusó al reportero de formar parte de «una campaña» mediática en su contra, a lo que Segura respondió que no se trataba de ninguna campaña, sino de las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos. El senador remató calificando las acusaciones de «falsas» y acusando al periodista de manipular la conversación.
Jorge Monroy y la pregunta sobre su protección
El periodista Jorge Monroy, de Latinus, le preguntó directamente si durante los cuatro meses que estuvo fuera de los reflectores estuvo protegido por algún grupo político o del crimen organizado. Inzunza lo negó categóricamente y relató que permaneció en su domicilio en Culiacán, visitando a sus padres y trabajando en la Comisión de Estudios Legislativos, donde dijo haber dejado listos 22 dictámenes.
Monroy también le preguntó si tuvo algún acercamiento con autoridades de Estados Unidos ante la versión de que pudo haber sido buscado como testigo protegido. El senador lo calificó de «otra de las tantas mentiras» y negó rotundamente haber tenido ese tipo de contacto.
La acusación de Estados Unidos
El nombre de Enrique Inzunza cobró relevancia nacional el 29 de abril de 2026, cuando autoridades estadounidenses lo incluyeron entre los funcionarios y exfuncionarios sinaloenses señalados dentro de una investigación relacionada con el Cártel de Sinaloa. Los señalamientos divulgados en Estados Unidos incluyen presuntas conductas vinculadas con narcotráfico, armas y protección institucional a operaciones criminales, y lo relacionan con una estructura que presuntamente habría favorecido actividades de una facción del Cártel de Sinaloa.
Inzunza ha rechazado reiteradamente las imputaciones. Tras conocerse los señalamientos, aseguró que eran falsos, y posteriormente negó haber mantenido contacto con autoridades estadounidenses o buscar algún acuerdo como testigo colaborador.
Fuente: transcripción de la conferencia de prensa de Enrique Inzunza Cázares, 31 de agosto de 2026; declaraciones de Imelda Castro e Infobae; conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum.