Está reprobado Gildardo Leyva Ortega dicen los fortenses
El estudio demoscópico revela el tamaño del descontento ciudadano en el municipio norteño: el 84.7% reprueba la gestión del alcalde Gildardo Leyva Ortega con una calificación promedio de 3.2, mientras el rechazo a sus aspiraciones políticas supera el 87%.
El Fuerte, Sinaloa.- En el tablero político del norte de Sinaloa, los números fríos suelen desnudar con absoluta crudeza la realidad que los discursos oficiales intentan maquillar. La administración que encabeza el presidente municipal de El Fuerte, Gildardo Leyva Ortega, atraviesa por su peor momento histórico de credibilidad ante la ciudadanía, según revelan los datos de la más reciente encuesta elaborada en este mes de julio por la firma RDS México.
El estudio demoscópico, diseñado para medir el pulso social y político en el municipio, abordó las áreas más sensibles del ejercicio gubernamental: la evaluación general de la gestión como alcalde, el desempeño del partido en el poder (MORENA), así como las calificaciones en rubros prioritarios como la seguridad pública, la provisión de servicios municipales y el crítico abasto de agua potable. Los resultados no solo confirman un desgaste institucional severo, sino que configuran un escenario de repudio generalizado hacia la figura del actual munícipe.
De acuerdo con las cifras de RDS México, el nivel de conocimiento o notoriedad del alcalde Gildardo Leyva Ortega alcanza un elevado 93% entre la población encuestada. Sin embargo, este alto grado de reconocimiento popular se ha transformado en un lastre político de proporciones mayúsculas, pues el 79.2% de los ciudadanos manifestó tener una opinión francamente mala de su gestión al frente del Ayuntamiento de El Fuerte.
El descontento se traduce en una calificación lapidaria. El 84.7% de los habitantes de El Fuerte considera que el trabajo desempeñado por Leyva Ortega está totalmente reprobado, otorgándole un promedio pírrico de 3.2 de calificación en una escala tradicional. Esta evaluación reprobatoria refleja la profunda desconexión entre las promesas de campaña y la realidad cotidiana que experimentan las familias fortenses en sus comunidades y colonias populares.
Los estragos de esta mala administración no tardan en reflejarse en las expectativas electorales y los proyectos de futuro político del propio alcalde. Ante la pregunta expresa sobre si Gildardo Leyva debería figurar como candidato a Diputado Federal en los próximos procesos comiciales, el 87.3% de las personas consultadas respondió de manera categórica que NO debe ser postulado. La ciudadanía rechaza tajantemente la posibilidad de que continúe en la vida pública mediante un ascenso político que recompense lo que perciben como un gobierno ineficiente.
Aún más contundente es el castigo anticipado que los votantes le otorgan en las urnas hipotéticas: el 81.4% de los encuestados afirmó que, en el supuesto de que fuera candidato a una diputación federal, NO votaría por él bajo ninguna circunstancia.
Estos porcentajes ponen de manifiesto que el costo político de gozar de baja aceptación y un deficiente manejo de los servicios públicos se ha convertido en una pesada carga no solo para el alcalde, sino también para las siglas partidistas que representa en la región.