La legisladora de Movimiento Ciudadano alzó la voz en un emotivo video donde relata cómo perdió el ojo izquierdo en el ataque armado del pasado 28 de enero contra Sergio Torres, convirtiendo su dolor en un grito de exigencia por la paz ante la profunda crisis de violencia y corrupción que azota al estado.
Culiacán, Sinaloa.- La vida de Elizabeth Rafaela Montoya Ojeda, conocida popularmente como Ely Montoya, dio un giro irreversible el pasado 28 de enero de 2026. Aquella mañana, la diputada de representación proporcional por Movimiento Ciudadano en el Congreso de Sinaloa se dirigía junto al dirigente estatal del partido, Sergio Torres, rumbo al aeropuerto de Culiacán para asistir a una convención nacional. Sin embargo, el trayecto se convirtió en una pesadilla cuando fueron atacados a balazos por un comando armado.
«El pasado 28 de enero, mi vida cambió para siempre. La violencia me alcanzó abruptamente. Perdí un ojo. Esto no significa únicamente que perdí parcialmente la visión. Significa que debo aprender a vivir con una realidad distinta y con las secuelas que un acto de violencia deja en la vida de una persona y de toda su familia.», relató la legisladora en un estremecedor video publicado en su página oficial de Facebook.
De acuerdo con su propio testimonio, el atentado ocurrió con tal rapidez que el miedo no tuvo tiempo de instalarse: «Yo lo considero un milagro por tantas balas, inclusive ni me dio tiempo de asustarme porque no sabía qué era lo que estaba sucediendo […] de pronto sentí que el carro se detuvo, sentí que me empezaron a sacudir la cabeza, cuando volteó veo al diputado Sergio Torres con una herida, empecé a sentir algo caliente en mi rostro». Minutos después de perder el conocimiento, despertó auxiliada por elementos de la Guardia Nacional y el Ejército. El saldo para ella fue la pérdida irreversible de su ojo izquierdo, mientras que Torres quedó internado en terapia intensiva.
Una crisis sin freno y el colapso institucional
El testimonio de Ely Montoya no es un caso aislado, sino el reflejo más crudo de la ingobernabilidad que atraviesa Sinaloa. Todo esto sucede mientras el estado permanece sumido en una espiral de violencia desatada tras la detención y posterior sentencia a cadena perpetua en Estados Unidos de Ismael «El Mayo» Zambada. Dicho suceso fracturó al Cártel de Sinaloa, provocando una guerra abierta entre las facciones de «Los Chapitos» y «Los Mayos» que ha dejado más de 3,000 homicidios y miles de negocios afectados.
A esta crisis de seguridad se suma un terremoto político de proporciones internacionales. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos presentó formalmente una acusación penal ante un tribunal del Distrito Sur de Nueva York en contra del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por presuntos nexos con el narcotráfico, asociación delictiva con «Los Chapitos» y recepción de sobornos para otorgar protección institucional, solicitando su detención provisional con fines de extradición en medio de severos cuestionamientos hacia el partido en el poder (MORENA).
De la supervivencia a la resistencia pública
Tras más de dos meses en una compleja recuperación física y emocional, Ely Montoya se reincorporó a sus funciones legislativas el pasado 7 de abril de 2026. Lejos de replegarse ante el miedo, la diputada transformó el dolor en un estandarte de lucha.
«No me doblegué, no me quedé en el miedo, porque el miedo paraliza y Sinaloa no puede permitirse seguir paralizado», afirmó con firmeza en su mensaje a la ciudadanía.
La legisladora denunció abiertamente la indolencia de un sistema que ha normalizado la impunidad, exigiendo que la paz deje de ser una concesión gubernamental para convertirse en un derecho inalienable:
«Volví para recordarnos que la paz no es un favor que se nos concede, sino un derecho que debemos exigir y defender. Hoy levanto la voz por mí, por mi familia y por todas aquellas personas que han visto su vida afectada por la violencia, por quienes han sido víctimas de un sistema que ha fallado en protegernos.»
Cerrando con un mensaje de aliento que resuena con fuerza en medio de la tempestad, Montoya Ojeda reiteró su compromiso social: «Como diputada, pero sobre todo como mujer, como madre y como sinaloense, asumo el compromiso de seguir luchando hasta que la paz vuelva a nuestras calles… Yo no me rindo y ustedes tampoco deberían.»